“No se trata sólo de repartir la riqueza sino también de repartir la palabra”.


(María Soane)

Anuncios

Embriáguense

Hay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso.

Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense.

Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán:

“¡Es hora de embriagarse!”
Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo,
¡embriáguense, embriáguense sin cesar!

De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca.

Charles Baudelaire

Perrucho

Un perro puede estar rengo, ronco, ciego, hambriento, descaderado, sordo, encandilado, roto, puede sacar la lengua porque está cansado e inventarse otra para lamerse; puede ser un hotel lleno de parásitos, puede llorar, aullar, desconsolarse, saberse animal y doméstico, puede no tener dios a su perruna imagen y semejanza, ni virgen maría; ni saber la hora, ni saber el año, ni saber si el frío está afuera o en sus huesos, ni saber si aquello que lo pateó es el diablo; puede entender catorce palabras de hombre, y entender que un año para él son siete años y que la muerte llega así más pronto; un perro puede estar mal, horriblemente mal, a punto de morirse, pero igual –si lo llamás con ganas– agarra y viene y te arma fiesta y te mueve la cola y se te queda al lado, por las dudas de que vos estés más triste.

(Hernán Casciari)

¿Cómo entender esta represión indiscriminada por parte de los cuerpos de seguridad en tiempos democráticos en nuestra provincia? ¿Cómo comprender este accionar ilegal que señala una peligrosa continuidad con prácticas y procedimientos generalizados durante el último gobierno de facto?

El autoritarismo en su expresión personalista, caudillista, paternalista, verticalista y clientelar que encontramos en La Rioja, está impidiendo la construcción de espacios de diálogo y expresión, negando los derechos de una comunidad de decidir su futuro y está intentando imponer -como única- su verdad, a través del uso de la fuerza, lo que no puede lograr mediante el consenso.

La función poética del lenguaje

“La función poética del lenguaje tiene que ver con la subversión y el desarreglo. Con la subversión de nombrar las cosas como si nunca se hubieran dicho antes. Por primera vez. De volverlas otra cosa en el acto mismo de renombrarlas. La subversión, en una palabra, de sacar a relucir los pliegues que surcan la piel del lenguaje. Esos pliegues que hacen salir cositas”.


En: http://www.rayandolosconfines.com.ar/tradu7.html

“La rutina se mueve pesadamente por entre las cosas que ‘hay que hacer’ o lo que ‘hay que esperar’, conforme a normas y hábitos prefijados y a leyes naturales consabidas: sucesión de las estaciones, llegada del frío, llegada del calor, etc. Se instala lo rutinario como extensión continua…
Sin embargo, la vida se las arregla tenazmente para transgredir los límites que se impone”.

(Humberto Giannini I.)

No creo que haga falta decir que considero la filosofía como un quehacer estimulante y alegre…
Quien sufra pensando debe dedicarse a otra cosa.

«Para la mayoría el intelecto es una máquina lenta, oscura y chirriante, que resulta fastidioso poner en movimiento. Dicen “tomar la cosa en serio” cuando trabajan con esta máquina y quieren pensar bien. ¡Qué incómodo tiene que ser para ellos pensar bien! Al parecer, la amable bestia que es el hombre pierde a cada paso su buen humor cuando piensa bien, se hace “serio”. Cree a pies juntillas que “donde hay risa no brota el pensamiento”. ¡Ánimo! Mostremos que eso es un prejuicio».

(Michel Onfray – Antimanual de Filosofía)

“El hombre, o cuenta lo que ha vivido, o cuenta lo que ha presenciado, o cuenta lo que le han contado, o cuenta lo que ha soñado. Aunque lo más frecuente es que componga sus historias con elementos extraídos de los cuatro montones, y precisamente de la gracia y el talento para hacer la mezcla depende su éxito como narrador”.

(Carmen Martín Gaite)

Los sistemas perversos y la corrupción institucionalizada

Al hacerse patología, la corrupción se aprende y se transmite como una pauta cultural, como algo normal. Se incorpora como creencia que “todo tiene su precio”, más allá de lo que digan las leyes.

En estos casos, la corrupción se hace parte del orden instituido, algo reconocido por quienes deben hacer transacciones con el sector público. En lo que tiene de inmoral, esta corrupción no es sólo un tema financiero. Tiene que ver con el uso del poder para la compra de voluntades. En este ambiente se establecen “sistemas perversos”.

La desviación de los propósitos es un problema ético porque significa
apropiarse de una institución y hacerla depender de fines privados, no del interés general. No es un hecho accidental, sino una transformación que se autosostiene.

De manera que no todo el problema es la mentira o la ilegalidad. El drama es que ciertos sectores del aparato estatal pueden estar fuera de la ética, como algo normal o instituido. Esta falta de ética en la gestión pública afecta los derechos de los ciudadanos de múltiples maneras. En todas ellas hay valores sociales y derechos humanos que se ignoran o se agreden. No por ignorancia o por error. Ni siquiera por la fuerza de las circunstancias. Ocurre en forma intencional. Nos referimos a la falta de principios, la ausencia de responsabilidad social y de respeto por la condición humana.

Por este camino la población es “vacunada” y se tiende a aceptar que con el sector público hay que negociar, y no reclamar derechos. Buscar un buen arreglo, no lo justo según las leyes.

Las acciones de inmoralidad tienen diverso grado de desarrollo y en su extremo destructivo se hacen prácticas normalizadas, como el designar parientes en el gobierno o cobrar por algo a lo cual los ciudadanos tienen derecho. Por este camino, la sociedad civil, sin proponérselo, llega a convivir con esas prácticas. A veces se argumenta que “es el menor de los males”, otras se dice que “todo sistema es imperfecto” o bien que esa inmoralidad es propia de “un modelo en construcción”. Con estos argumentos, que son un disfraz del poder, es posible que lo inmoral se justifique, que se mantenga a sí mismo, y sea parte normal del aparato estatal. Por este camino entramos en la inmoralidad estructural y cultural.

La cuestión ética y moral cuando es de orden estructural, se refiere a las tramas o relaciones que se establecen y perduran. No es sólo el delito, es un orden injusto. Orden que sobrevive y que significa destrucción para la sociedad civil. Dispositivos que funcionan como círculos viciosos que producen más de lo mismo, y llevan sometimiento y daño a la sociedad desde el aparato estatal. Es dar ayuda a cambio del voto y el silencio cómplice.

Todo esto es inmoralidad y falta de ética. No como una cuestión de educación o falta de sensibilidad en los funcionarios o de la ilegalidad en los actos que ellos producen. También lo vemos como un tema del contexto, de reglas de juego que enseñan a sobrevivir: la inmoralidad de un aparato para el cual “el fin justifica los medios”. Más aún cuando esos fines se fijan en los centros de poder de gobiernos con rasgos autoritarios.

Basado en:

La cuestión ética en el sector público. Discurso y praxis (Jorge Etkin).

Para reflexionar…

– Acerca de lo que sucedió en la Universidad Nacional de La Rioja-Argentina en Septiembre de 2013 –

| Armado a base de distintos textos que encontré en Internet  |

El autoritarismo se nutre de hombres soberbios.

Una cultura vertical que abruma y reduce el horizonte de las inteligencias juveniles a la subordinación y al conformismo, tendrá que ceder al empuje democrático proveniente de la sociedad, y a la demanda de las vanguardias universitarias de mayor participación política en las decisiones de la institución.

Los espacios de participación, tendrán que ser cada vez más importantes.

Se ha iniciado un proceso más sistemático de discusión colectiva, de reflexión crítica y autocrítica; se está poniendo a debate público los problemas de la Universidad.

Se está empezando a generar de este modo una mayor cultura de la participación de nuestra comunidad.

El incremento expansivo de las redes sociales como instrumentos de comunicación e información, se convirtieron en útiles herramientas de las modificaciones académicas, pero también de cambios en los niveles de comprensión y atención de las problemáticas universitarias.

Está emergiendo un espíritu universitario renovado, efecto inherente de la libertad que ya se está respirando.

Las autoridades que vendrán, tendrán que aprender que no deben utilizar a la universidad como un instrumento para fines personales o políticos. Es un deber inexcusable asumir que la universidad no es patrimonio privado de nadie, que los fines esenciales de la institución deben estar al margen de los intereses ideológicos y materiales de cualquier partido político o grupo.

No tengo ninguna duda que siempre habrá universitarios dispuestos a trabajar por la universidad, a defenderla con honestidad y entrega, y siempre habrá quienes luchen para hacerla mejor.

La Rioja necesita de la UNLaR, una universidad de toda la sociedad, de su pueblo, de la energía y la comprensión de todos los sectores sociales.

La cultura es el ámbito donde una sociedad hace su aprendizaje colectivo. Donde aprende a intervenir sobre sí mediante una continua comunicación pública de sus experiencias. En ausencia de una organización democrática de la cultura, en cambio, la sociedad se halla expuesta a la intervención de los grupos de poder que actúan sobre ella, sin que pueda desplegar su propia creatividad social. De allí que su aprendizaje colectivo, en condiciones autoritarias, se encuentre reprimido, y que tenga que expresarse en medio de un sistema de vigilancias y sanciones.

El modelo cultural autoritario es un sistema de exclusiones que tiende a impedir que los grupos, organizaciones y movimientos sociales dominados puedan constituirse en alternativas públicas de un nuevo ordenamiento social, político y cultural. Así el debate se encuentra excluido. La manifestación libre de opiniones no tiene cabida.

Una cultura democrática puede llamarse abierta cuando admite la expresión, incluso desigual, de diversas concepciones del mundo, corrientes de pensamiento, tradiciones culturales y constelaciones de valores, creencias y opiniones.

La gestión de Tello Roldán impuso un régimen que volvió impracticable el libre desarrollo de la creatividad social.

La cultura, en un contexto autoritario, deja de actuar como una influencia social poderosa en beneficio de la integración social y refuerza, en cambio, los procesos de estamentalización jerárquica de la comunidad.

La universidad tendrá que cultivar, en su interior, un ámbito creciente de libertad cultural, haciendo posible el desarrollo de un pluralismo creciente.

El proyecto autoritario de universidad está hoy en quiebra. Los síntomas indicativos son variados. La rebeldía estudiantil se ha multiplicado a pesar de las sanciones, las amenazas y las expulsiones.

La conciencia académica, a su vez, ha empezado a manifestarse cada vez con más vigor. Ya son muchos los profesores universitarios que no están dispuestos a callar frente al deterioro de sus instituciones.

El propio proyecto autoritario y el modelo cultural en que se inscribía la universidad carecen hoy de legitimidad. Solo pudieron ser impuestos por la fuerza. Pero precisamente esto repugna a la conciencia universitaria, y destruye las bases sobre la que ella se asienta: esto es, la necesidad de que todo argumento sea libremente expuesto y pueda ser rebatido racionalmente; que todo consenso surja de una comunicación públicamente sostenida entre interlocutores no sujetos a control: y que la fuerza sea eliminada radicalmente en beneficio de una persuasión argumentada. En la medida que el autoritarismo niega cada una de esas premisas sobre las que se desarrolla la conciencia académica, niega asimismo las condiciones comunicativas que son inherentes a la institución universitaria.

Que visión o concepción estrecha y limitada tienen algunos acerca del aprendizaje!
Aprender no solo es asistir a clases, aprobar materias o incorporar contenidos teóricos de una asignatura. Es mucho más que eso. Es transformarse, es expandir la visión de mundo y las posibilidades de acción.

Los estudiantes en las universidades debe aprender a organizarse, a ser solidarios con sus compañeros, a asumir compromisos, a defender causas que consideren justas, a ser reflexivos, a pensar críticamente, a participar y tomar decisiones. En otras palabras, a constituirse en sujetos de derecho.

Hoy los medios de comunicación de masas son espacios de construcción del imaginario colectivo, de modos de ver y concebir, de movimientos de opinión que alimentan los procesos en curso en las sociedades civiles en términos de identidad y participación; son, en definitiva, espacios de disputa democrática.

Es fundamental ver cómo ciertas cuestiones son tratadas y conquistan un espacio en los medios de comunicación. Del mismo modo, es indispensable analizar la resonancia social de lo que los medios divulgan, cómo es captado por los diferentes sujetos y las estrategias que desarrollan.

Hoy, los medios de comunicación de masas son la instancia primordial de construcción de la agenda pública y de sus prioridades. No son instancias mediadoras de la representación política ni resuelven cuestiones, pero crean un ambiente favorable o desfavorable para su planteo y abordaje.

La comunicación de masas puede contribuir a que lo invisible se vuelva visible, o bien legitimarlo en la opinión pública, fortaleciendo sus demandas. También puede darse el caso inverso, con la criminalización de ciertos actores sociales y sus demandas.

… La lucha por el derecho a la información y a la libertad, entre los más elementales de la democracia, tiene en la comunicación de masas un factor estratégico.

(Cándido Grzybowski)

¿Cómo garantizar que no se forme la brecha entre el elector o electora y el electo o electa, en fin, entre los ciudadanos y ciudadanas y sus representantes?

Las propias democracias concretas, bajo el impulso del mayor o menor dinamismo de sus sociedades civiles, inventan y reinventan formas de ejercicio directo de la democracia. Dicho en otros términos: la democracia directa, participativa, es la madre de la democracia representativa, y no a la inversa.

¿Cómo articular ambas en la práctica histórica de la lucha y del afianzamiento de la democracia? La representación política elegida y los gobiernos constituidos sin la posibilidad de la permanente presión, en las calles, de la ciudadanía activa pueden ser simples maneras de formalizar y ritualizar la democracia, quitándole su esencia: la fuerza constructora de la lucha democrática.

(Cándido Grzybowski)

En las organizaciones que perduran podemos hablar de la existencia de tensiones y de un impulso transformador que busca el crecimiento en un marco de equidad en las relaciones. Este impulso se manifiesta en las relaciones de poder, el debate de ideas y el cambio que se produce a través de los procesos de aprendizaje.

El aprendizaje organizacional hace viable el sistema cuando permite renovar los modos de pensar, superar los prejuicios, y los bloqueos o esquemas mentales que limitan la creatividad.

(Jorge Etkin | Gestión de la complejidad en las organizaciones)

Abrir el espacio institucional para problematizar, intercambiar, revisar, y generar cambios; dando lugar a otro tipo de entendimiento entre los actores, sus prácticas, sus objetivos y sus recursos.

Reconfigurar las maneras de mirar y ofrecer espacios de encuentro entre quienes enseñan y quienes aprenden, verificar que lo que decimos se haga práctica y que las prácticas puedan ser dichas, pensadas, analizadas desde diferentes perspectivas.

“La medida del desarrollo real de un país no se mide por la inversión sino por el mantenimiento”.

Cualquier país subdesarrollado puede juntar 100 millones de dólares y hacer un hospital.

-Hay que ver cómo está 10 años después, acota el periodista.

Claro, ese es el desafío.

(Diálogo sobre Educación – Las escuelas como organizaciones para el aprendizaje | Ernesto Gore)