Crisis

“La crisis revela lo que estaba oculto, latente, virtual en el seno del individuo, de la sociedad: los antagonismos fundamentales, las rupturas subterráneas, el encarrilamiento oculto de las nuevas realidades; y al mismo tiempo la crisis ilumina la parte sumergida de la organización individual o social, sobre sus capacidades de supervivencia y transformación”.

“La crisis también pone en marcha el estado naciente de todo lo que puede aportar cambio, transformación o evolución. Es final y principio. Desde la teoría de la evolución, toda evolución nace siempre de acontecimientos, accidentes, de perturbaciones, que originan una desviación, que se convierte en tendencia, la que entra en antagonismo en el seno del sistema, provoca desorganizaciones/reorganizaciones más o menos dramáticas o profundas. La evolución puede ser concebida como un rosario de desorganizaciones y reorganizaciones casi críticas”.

“La crisis es uno de los analizadores más importantes de las organizaciones y sociedades, hace surgir la verdad de lo que está oculto; todo es decir, individuo, grupo, acontecimiento, situación, el escándalo mismo.

Las crisis son las situaciones que mejor revelan las verdades ocultas de los individuos, de las organizaciones y las sociedades, permiten entender relaciones y vínculos, estructuras, modos de pensar y de hacer; que previamente al desencadenamiento de la crisis, no eran percibidos ni entendidos.También emergen posibilidades de repensar las estrategias y estructuras organizacionales o sociales, cuya mera consideración era imposible de ser encarada con anterioridad a la situación de crisis. Es decir que la crisis transparenta tanto las situaciones existentes como las oportunidades disponibles que precedentemente estaban veladas y, por lo tanto, no podían ser objetos de consideración.”

 

Apuntes de Liderazgo, Estrategia y Poder
-Lic. en Gestión de Políticas Públicas-
Universidad Nacional Tres de Febrero (Argentina)

 

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… la filosofía no brinda soluciones sino respuestas las cuales no anulan las preguntas pero nos permiten convivir racionalmente con ellas aunque sigamos planteándonoslas una y otra vez: por muchas respuestas filosóficas que conozcamos a la pregunta que inquiere sobre qué es la justicia o qué es el tiempo, nunca dejaremos de preguntarnos por el tiempo o la justicia ni descartaremos como ociosas o «superadas» las respuestas dadas a esas cuestiones por filósofos anteriores. Las respuestas filosóficas no solucionan las preguntas de lo real (aunque a veces algunos filósofos lo hayan creído así…) sino que más bien cultivan la pregunta, resaltan lo esencial de ese preguntar y nos ayudan a seguir preguntándonos, a preguntar cada vez mejor, a humanizarnos en la convivencia perpetua con la interrogación. Porque, ¿qué es el hombre sino el animal que pregunta y que seguirá preguntando más allá de cualquier respuesta imaginable?

Fernando Savater – Las preguntas de la vida

 

YO NUNCA ME ENOJO CON LAS MESERAS
Harry Golden
Estados Unidos (1902-1981)

Tengo por norma no quejarme jamás en un restaurante, porque sé perfectamente que hay más de cuatro billones de soles en la Vía Láctea, que es una de los tantos billones de galaxias. Muchos de esos soles son miles de veces mayores que el nuestro y son ejes de sistemas planetarios completos, que incluyen millones de satélites que se mueven a velocidad de millones de kilómetros por hora, siguiendo enormes órbitas elípticas. Nuestro propio sol y sus planetas, incluídas la Tierra, están en el borde de esta rueda, en un diminuto rincón del universo. Sin embargo, ¿por qué tantos millones de soles en constante movimiento no acaban chocando unos contra otros? La respuesta es que el espacio es tan inconmensurable que si redujéramos los soles y los planetas proporcionalmente a las distancias entre ellos, cada sol, siendo del tamaño de una mota de polvo, estaría a dos, tres o cuatro mil kilómetros de su vecino más próximo. Y ahora imagínese usted, estoy hablando de la Vía Láctea -nuestro pequeño rincón- que es nuestra galaxia. ¿Y cuántas galaxias hay? Billones de galaxias esparcidas a través de un millón de años-luz. Con la ayuda de nuestros precisos telescopios se pueden ver hasta cien millones de galaxias parecidas a la nuestra, y no son todas. Los científicos han llegado con sus telescopios hasta donde las galaxias parecen juntarse, y todavía quedan billones y billones por descubrir. Cuando pienso en todo esto, creo que es tonto enojarse con la mesera porque trajo consomé en lugar de crema.