“El desarrollo, del modo en que está concebido, ignora aquello que no es calculable, ni mensurable: la vida, el sufrimiento, la alegría, el amor; y el único criterio por el cual mide la satisfacción es el crecimiento económico (de la producción, de la productividad, de la renta monetaria). Definido únicamente en términos cuantitativos, desconoce las cualidades de la existencia y de la solidaridad, las cualidades del medio, las cualidades de la vida” (Edgar Morin).

“Siendo como somos en cuanto humanos fruto de ese contagio social, resulta a primera vista sorprendente que soportemos nuestra sociabilidad con tanto desasosiego. No seríamos lo que somos sin los otros pero nos cuesta ser con los otros. La convivencia social nunca resulta indolora. ¿Por qué? Quizás precisamente porque es demasiado importante para nosotros, porque esperamos o tenemos demasiado de ella, porque nos fastidia necesitarla tanto” (Savater, 1999).

“…la manera como los jóvenes han incorporado a Internet en sus vidas, con entradas y salidas simultáneas entre el mundo offline y online, sugiere que la participación en ambos mundos se integra en la experiencia cotidiana del hoy, en el tránsito permanente entre el adentro y el afuera de la casa, en las distintas formas de ser y habitar en las ciudades, y entre distintos ámbitos públicos y privados, cuya localización no se ubica necesariamente dentro y fuera del hogar. No dejan de estar conectados a la Red, aunque hayan interrumpido la conexión física, y no dejan de estar conectados con el mundo real, aunque estén físicamente conectados a la Red. Tal vez porque la experiencia de los intercambios virtuales no fue algo que se inauguró con Internet. El teléfono, la televisión, el cine, los videos juegos, naturalizaron en la vida cotidiana la experiencia de estar aquí y allá al mismo tiempo, de participar de otro mundos, de otros tiempos, de otras realidades, sin moverse del sillón de la sala de estar; de simular otras vidas y otras personalidades pegado a la consola del video juego.
Los jóvenes se mueven en dos mundos de experiencia diferentes pero que no son vividos como antagónicos sino complementarios”.


(Guillermo Sunkel)

¿Qué significa, por ejemplo, aceptar la estructura jerárquica piramidal de las organizaciones? La estructura jerárquica piramidal pirámide más o menos estrecha de la que tenemos experiencia, desde nuestra infancia, a través de la escuela, la religión, el Estado, la empresa, etc., está inscrita en nuestro campo cognoscitivo, casi sin que lo sepamos, como la única estructura organizativa posible. Además, la manera más corriente de hallar nuestro sitio en la sociedad consistirá en integrarnos en estructuras jerárquicas piramidales, trabajando en una organización por una remuneración o por la esperanza de un diploma, participando en organizaciones culturales, deportivas o recreativas, adhiriéndonos a un sindicato o a un partido político, etc. Estas integraciones en niveles distintos de varias estructuras jerárquicas raras veces son felices, en su totalidad; las disfunciones halladas pueden suscitar una toma de conciencia: la de la alienación del individuo en la organización. Entonces surgen recriminaciones respecto de las estructuras jerárquicas piramidales que, para la inmensa mayoría de los individuos, se detendrán en el umbral de la ruptura con la organización. El proceso que hemos descrito puede ser designado como una aceptación recriminadora de la estructura jerárquica piramidal: expresa la ambivalencia del individuo respecto de la organización. Esa aceptación recriminadora, ¿se inspira en la predominancia del principio de realidad: “es preciso vivir”? ¿En el miedo del cambio? ¿En una alienación tal que es imposible imaginar otro modelo de organización? ¿En el hecho de que toda organización segrega fatalmente una estructura jerárquica piramidal? No pretendemos tener la clave de las respuestas a tales preguntas.

 

Leído en Apunte Liderazgo, Estrategia y Poder  – Lic. en Gestión de Políticas Públicas – Universidad Nacional Tres de Febrero

“Este intercambio social, o enfoque transaccional del liderazgo, incluye un comercio de beneficios. El líder proporciona un beneficio al dirigir al grupo de forma alentadora hacia unos resultados deseables. Por tanto, una persona que satisface el rol de líder es normalmente apreciada. A cambio, los miembros del grupo proporcionan al líder status y los privilegios de autoridad asociados al mismo. El líder tiene mayor influencia y prestigio. Sin embargo, la influencia no es de un sentido. Como parte del intercambio, los seguidores pueden mantener la influencia y hacer peticiones al líder. La solidez de la relación depende de una cierta condescendencia a la influencia por ambas partes”.

Leído en Apunte Liderazgo, Estrategia y Poder  – Lic. en Gestión de Políticas Públicas – Universidad Nacional Tres de Febrero

“Pero en este punto temo que me estoy poniendo nostálgica, y soñando con una Red que sirva a un tipo de persona que ya no existe. Una persona privada, una persona que es un misterio para el mundo y -eso es más importante- para sí misma. La persona como misterio: esa idea de la personalidad está ciertamente cambiando…”.

Leído en: http://www.penultimosdias.com/2010/11/07/la-generacion-de-facebook/

En la reunión 2003 del Foro de Davos el presidente del Banco Mundial, James D. Wolfensohn, poniendo las cosas en su lugar, afirmó:

“En nuestro planeta de seis billones de habitantes, un billón es dueño del 80% del PBI, mientras que otro billón apenas sobrevive con menos de 1 dólar por día. Este es un mundo fuera de equilibrio. En los próximos 25 años, apenas cincuenta millones de personas se sumarán a la población de los países ricos, pero nada menos que un billón y medio se agregará a la de los países pobres. Muchos serán víctimas de la pobreza y el desempleo, y la desilusión de lo que sentirán como un sistema global no equitativo. Un número creciente dejará sus países de origen en búsqueda de trabajo. Las migraciones serán un problema crítico del orden internacional”.

Contra el poder que nos enseña sólo aquella mitad
contra el poder de las verdades dobladas…
contra el poder que no distingue entre morir y crecer
contra el poder que compra y vende la vida…
contra el poder que nos obliga a engañarnos…
contra el poder que nunca abraza a los que pueden pensar
contra el poder que nos vigila los pasos
contra el poder que siempre miente en nombre de la verdad
contra el poder que nos convierte en extraños
contra el poder
que debilita y nada da que sólo quita
y deshace lo que está…
 

Fragmento de canción “Contra el poder” de Pedro Guerra
A LA INTEMPERIE

Vivir a la intemperie.
Vivir al arbitrio de la intemperie.
No tener nada, no querer tener nada.
No aferrarse al pasado ni al presente,
menos al porvenir.
(Incluso, renunciar a la vana tentación de dejar huella.)
Ir simplemente de un lugar a otro,
como un acólito incondicional del viento.
Encarnar la metáfora del viento.
Salvarse por el desarraigo.

(De La salud de los condenados, 2004)
César Cantoni / Intemperie y otros poemas

“Hasta ahora hemos hablado del ingreso per cápita que es como hablar de la altura media del continente americano: ¿a quién le importa?
La gente vive en las llanuras, valles o montañas, no en un promedio. Entonces, lo que nos interesa es ver cómo está distribuido ese ingreso“.


Unidad Nº 4 de asignatura “Relaciones Laborales”

(Lic. en Gestión de Políticas Públicas – Universidad Nacional Tres de Febrero)