El conocimiento, como Jano, tiene dos caras.
Una mira hacia el pasado en busca de referencias válidas sobre problemas ya resueltos, la otra lo hace hacia el futuro, porque para evolucionar debe ser permanentemente sometido a reto, brindando respuestas nuevas a situaciones no previstas.
El conocimiento se nutre más de interrogantes que de certezas, pese a lo cual, sólo se lo puede identificar a través de los resultados de la acción. Toda una paradoja.
El conocimiento es información con valor humano adicionado, por ello, representa la forma más difícil de manejar. En la práctica resulta muy difícil de separar datos e información de conocimiento, en todo caso se los puede identificar como parte de un continuo. El conocimiento más rico es simbólico y tácito y sólo con dificultad puede hacerse explícito.
Es valioso porque alguien lo ha contextualizado, lo ha comparado y relacionado con otras informaciones y conocimiento anterior, le ha dado significación, lo ha experimentado, le ha incorporado su propio juicio de verdad, ha analizado las consecuencias que tendrá su aplicación y lo ha “visto” con esa mirada particular que nos brindan nuestros valores y creencias.


Apunte universitario de Lic. en Gestión de Políticas Públicas

Asignatura: Gestión del Conocimiento en el Sector Público
Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTReF)

Hace poco, me comentaban que Suecia, uno de los Estados capitalistas más avanzados del mundo en términos sociales, incorporará a los métodos de enseñanza-aprendizaje una novedosa disposición: se suprimirán las evaluaciones individuales desde la primera escolaridad y toda producción intelectual debe ser concebida y evaluada por la capacidad de integración del alumno al equipo. Una decisión revolucionaria de estas características, producirá en Suecia un efecto estratégico de largo plazo (20-25 años), cuando ya no serán prácticamente necesarias de llevar a cabo políticas de conocimiento compartido por parte de las organizaciones; las personas las realizarán de manera inconsciente, reflejando los hábitos y costumbres adquiridos en su socialización temprana.

Sólo por el hecho de ser humanos, todos pueden convertirse en trabajadores del conocimiento. Restringir la categoría de trabajadores del conocimiento a ciertos tipos de empleados profesionales anulará la capacidad de una organización para liberar el pleno potencial de su capital humano.
En otras palabras, el trabajo de conocimiento es una condición humana, no un estado privilegiado.


Apunte universitario de Lic. en Gestión de Políticas Públicas
Asignatura: Gestión del Conocimiento en el Sector Público
Universidad Nacional Tres de Febrero (UNTReF)