Suma Paz

“Hacia fines de los ’70 me ofrecieron grabar una versión de “La hermanita perdida” (canción de A. Yupanqui sobre Las Malvinas), que al final terminé grabando en 1981. Pero pasó todo el año y, como no salía, me la pasé llamando al sello. No me daban bolilla, hasta que en 1982, durante la guerra de Malvinas, lo primero que hicieron fue querer sacar el disco. Yo, que lo había esperado un montón de tiempo, me opuse y les dije que si lo sacaban les hacía juicio. No quería hacer el papel de cierta gente que vendía discos a rolete mientras nuestros jóvenes morían en las islas. Era inmoral. Pero negarme me costó 12 años sin poder grabar: desde el ’82 hasta el ’94”.


Suma Paz
La Argentinidad al Palo (10 de octubre de 2006).
La Argentinidad al Palo (ed.): «Reportaje a Suma Paz, una gran referente del canto popular argentino».
La cantante falleció recientemente, el 8 de Abril de 2009
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Poder y contrapoder

“La consigna originaria de las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001, la consigna que postula que se vayan todos, tuvo múltiples interpretaciones. Para muchos, y no hay que desdeñar esto, fue confusional. Decían: “Si se van todos, ¿quién viene?”. Asustados, imaginaban un enorme vacío de poder institucional, un país en el que, una vez ausentes esos “todos”, ya no había gobierno posible, sino el mero horizonte de la anarquía. Desde el consignismo se completaba el “Que se vayan todos” con el “Que venga el pueblo”, cosa difícil para el mismo pueblo que no sabría a dónde ir en tal caso. ¿Qué debería hacer? ¿Ocupar de inmediato el Estado? Aquí intervenía la cuestión instrumental: si se van todos, si el Estado queda vacío y tiene que venir el pueblo a ocuparlo, ¿sabe el pueblo cómo controlar un Estado del que ha estado ausente, excluido desde el inicio de los tiempos?”


José Pablo Feinmann
(año 2002)

El pueblo es superior a nuestras constituciones

“En todo gobierno, necesariamente existe un poder ante el cual no hay apelación, y el cual, por esa misma razón, puede ser llamado supremo, absoluto e incontrolable. […] Tal vez algún político, que no ha estudiado con suficiente precisión nuestros sistemas políticos, respondería que, en nuestros gobiernos, el poder absoluto fue establecido en las constituciones. […] Esta opinión se acerca un paso más a la verdad, pero no llega a alcanzarla. La verdad es que, en nuestros gobiernos, el poder supremo, absoluto e incontrolable permanece en el pueblo. Así como nuestras constituciones son superiores a nuestras legislaturas, así el pueblo es superior a nuestras constituciones. De hecho, en este ejemplo la superioridad es mucho mayor, pues el pueblo domina a nuestra constitución, controla de hecho y por derecho. La consecuencia es que el pueblo puede cambiar las constituciones cuando y como le plazca. Éste es un derecho del cual no puede despojarlo ninguna institución positiva”.

James Wilson