“Pocho La Pantera tocaba folclore como los dioses” – Entrevista a Luis Salinas (fragmento)

Fuente: Página 12

-¿Nunca le flaqueó la fe?

 -A veces pensaba “uh, tendría que dedicarme a una actividad que me deje más guita” y andaba cabizbajo, medio triste. No por mí, sino por mi familia. Al final mi vieja se dio cuenta, me agarró aparte y me dijo “Luis, yo quiero un hijo feliz. No quiero un frustrado, eh?”. Lo más grande que hay, mi vieja.

 -Otra tentación era convertirse en un cazador de billetes.

 -Al hacerme un poquito conocido, me salieron oportunidades. Me acuerdo que estaba tocando con Nicky Jones, hace ya muchos años. Me acuerdo que se copaba: “¡Este pibe se prende fuego!”, anunciaba. Me hacían la base de “Quién se ha tomado todo el vino” y yo me podía pasar la noche como loco (risas).

Te aseguro que nunca miré la hora mientras tocaba. Ni toqué bajo presiones, porque eso te va destruyendo. Lo más difícil en una carrera es decir que no, y afortunadamente yo siempre toqué lo que quise. En mi lápida me gustaría que graben eso, que he sido un hombre que trató de hacer lo que sentía, aun cuando eso fuera en contra de lo que convenía.

-Disculpe, ¿oí mal o mencionó a Nicky Jones?

 -Sí. Tremendo pianista de jazz, Nicky Jones.

 -Ajá. Le tiro otro nombre a ver qué pasa: Pocho La Pantera.

 -Sí, como no. Cuando lo conocí tocaba folklore como los dioses. El se hacía llamar por su nombre real, Ernesto o “Tito” Gauna. Había un boliche, Castellini, y cantaba ahí. Era fenómeno. Lo acompañé algunas veces. Luego me lo crucé cuando él ya era famoso y nos dimos un abrazo fuerte.

 -Es llamativo: tan snob es el ambiente de la cultura que muchos músicos no se animarían a reconocerle talento a colegas tan comerciales.

 -Y eso que hay varios excelentes. Tenés al Paz Martínez, que es un gran compositor. Lo conozco porque era de Monte Grande. Hace más de treinta años, él te decía “mirá esta canción” y te tocaba los hits de ahora. Le salían así, naturalmente. No es que cambió su manera de ser para ganar guita. Yo lo admiro mucho, tal vez porque cuando escribo letras me salen unas porquerías que yo mismo me sorprendo. Y al Paz Martínez le creo. Ahí está la posta. Para mí un artista es “te creo” o “no te creo”. Podés ser más virtuoso o menos, más talentoso o menos, lo principal es que seas sincero. ¿Tocaste solamente dos acordes? No me importa, lo fundamental es que sean verdaderos para vos.

Salinas es autodidacta y logró esquivar todas las trampas de aprender solo. La de alcanzar un techo técnico, por ejemplo. O la de convertirse en un malabarista de las cuerdas, un mero manojo de dedos veloces. O la de iniciar un romance con el público y quedar preso en él. Tal vez eso es lo que lo hace opinar que el ego y el mero afán de virtuosismo pueden ser tan dañinos como el mercado.

“El maestro Adolfo Abalos me lo resumió una vez. ‘Más que tocar bien, hay que tocar lindo’.”

-Muchos son rápidos sólo porque compiten.

-Totalmente. Yo admiro a George Benson, y cuando nos juntamos a tocar y yo me acercaba a su estilo, a él le parecía meramente simpático. Pero si captaba que mi personalidad estaba saliendo, inmediatamente me señalaba con el dedo, como diciendo “ahí estás, ahí te estoy viendo”. Mirá, una experiencia muy importante yo la viví con Frank Gambale, un guitarrista sumamente veloz y a la vez expresivo, muy bueno. Un día lo invité a tocar conmigo en Oliverio. Hicimos solos rapidísimos, todo el boliche gritaba, impresionante.

Al otro día me di cuenta en casa. Resulta que mis shows tenían una forma y cuando yo volvía a mi living tocaba distinto. Me cantaba unos boleros, o un tango. Y se me ocurrió que en adelante iba a mechar pedazos de show tranquilos con pedazos más arriba. Tuve que bancármela, porque se me empezó a ir la mitad de la gente de las salas. Después entendieron que yo no les estaba mintiendo y volvieron.

Podés acceder a la entrevista completa en la siguiente dirección: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/3-12654-2009-01-24.html

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