La droga como síntoma social (más pequeño intercambio en Facebook)

Reproduzco algunos párrafos sueltos que tomé de un documento de Alfredo Moffatt (psicólogo social) que se titula “La droga como síntoma social”:

… Cuando a Sigmund Freud le preguntaron: “Maestro, ¿qué es la salud mental?”, contestó: “poder amar y trabajar”… esto es poder tener vínculos de empatía e insertarse laboralmente.

Pero ¿cuándo se puede cumplir con estas dos funciones?. Cuando podemos dialogar, es decir, hablar, escuchar y contestar; cuando se cierra el circuito de la comunicación; no sólo cuando escuchamos sino fundamentalmente cuando nos escuchan y nos contestan, pues como dice Jean P. Sartre: “mi identidad es la contestación del otro, el otro es el testigo de mi singularidad”.

Existe una dificultad de crear un núcleo de identidad, un proyecto vital propio que dé un sentido a cada vida.

Especialmente los jóvenes pueden tener dificultades para organizar prospectivamente su percepción de la realidad. En cualquier momento el sentimiento de existencia pierde sentido y cae en la vivencia de vacío, de presente continuo, esta sensación de conciencia detenida es productora de un gran monto de angustia, pues se configura como angustia de muerte. Este sentimiento de soledad es insoportable y cualquier cosa para salir de él es útil. Aquí, finalmente aparece la solución química-tecnológica, un procedimiento artificial para sentir que todo vuelve a moverse, asegura la corriente de conciencia por la estimulación farmacológica y con esto llegamos por fin a lo que queríamos señalar: que la misma sociedad produce la enfermedad (el anonimato angustiante) y la seudo-solución, las drogas legales e ilegales.

Si ahora agregamos otro factor que potencia esto anterior, que es el empobrecimiento y la desocupación, aparecen nuevos elementos. Uno, el no-proyecto individual, familiar y nacional que condiciona la inseguridad económica; otro la destrucción familiar, que produce la desocupación, especialmente en las clases marginadas (niños en la calle que recurren a los inhalantes de tolueno). Y finalmente, las formas marginales de combatir el hambre que son el robo, la prostitución, y la mendicidad.

Existe algo que llamamos síndrome de la vida vacía, donde se vivencia una paralización del sentimiento de existencia. Y pensamos que muchas adicciones graves son un intento de salir de este estado de psiquismo.

Nosotros pensamos que otra de las salidas del sentimiento de conciencia vacía (el síndrome de la vida vacía) es la acción, el movimiento; pero como el diálogo (el ida y vuelta de la comunicación) está roto, la única posibilidad de interacción es la acción en base a una proyección. Es decir, si no hay posibilidad de amor (pues para amar hay que conocer al otro, tener el placer de ser también reconocido y querido) entonces, se consagra el odio como emoción (que es mejor que la soledad abrumadora) y aparece el espacio paranoide. Es decir, la violencia como salida del encierro paralizante. Si ataca, se me configura nuevamente un argumento vincular con el otro, ya que no estoy solo, existo frente a mi víctima.

¿Por qué decíamos que la violencia es otra salida bastarda de la conciencia vacía?… Porque el tipo de personalidad básica de una salida, la droga y la otra, la violencia, son distintas. El joven que se droga generalmente tiene una personalidad esquizoide (se ve para adentro de sí mismo); en cambio, el que puede recurrir a la acción violenta, tiene características epileptoides y psicopáticas, tiene el yo organizado hacia afuera y dificultades en la simbolización: no piensa, actúa, es el candidato a la página policial muchas veces con agravantes sádicas y conductas irracionales.

El otro, el esquizoide, es el adolescente que se “manda el gran viaje” con visualizaciones auditivas y visuales. En comparación con el mundo de los alcohólicos (el autor, como director del Hogar Félix Lora de la Municipalidad de Buenos Aires, tuvo bastante experiencia con “grandes curdas”), donde se dice que alguien tiene “mal vino” y “buen vino”, el primero es el curda peleador, violento y peligroso y el segundo es el curda charlatán, divertido, que termina dormido. Estas dos especies de alcohólicos no se superponen, se van a la violencia (hacia afuera), o se van hacia adentro (a los recuerdos).

Tampoco pensamos que se puede asociar siempre droga con violencia. Pero también aclaramos que en los violentos, en los delincuentes, la droga es un facilitador del asalto o del homicidio y aquí sí que corresponde la asociación violencia-droga.

En el otro tema del drogadicto que queda dirigido hacia sus fantasías y sensaciones (el que llamamos esquizoide), llega una etapa (si sigue la escalada de la droga) en que trasgrede (delinque), y es cuando se transforma en pasador de droga, que recibe como pago, parte de la droga que distribuye.

La dirección web de Alfredo Moffatt es: http://www.moffatt.com.ar/

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En Facebook, Miguel Galeano sugirió una lectura en relación a la problemática de las drogas: ( http://www.inforiojapolitica.com.ar/index.php?p=1_59 ), a la que aporté los fragmentos anteriores que se encuentran en este post.
Luego se sumó Gabriel Genre, quien con sus intervenciones inició un pequeño intercambio. Lo reproduzco a continuación, por si quieren participar, opinar, agregar algo:

Gabriel Genre:
Miguel y Federico. Yo considero que no hay que seguir pensando mucho en el tema. La droga sin duda es un síntoma social. Pero el narcotráfico es un negocio. Si no atacamos la fuerza de venta que se instala en los barrios. Si seguimos manteniendo el mito de que los dealers barriales son peligrosos, les seguimos dando poder. El vendedor de drogas es el delincuente más cobarde que hay. Ni siquiera un ladrón que se precie de tal. Lo respeta. En Córdoba, Entre Ríos, Tucumán y Buenos Aires ya se registraron casos donde los mismos vecinos, la comunidad organizada, los corrió a palazos de sus calles. Gente común, como yo o ustedes. Que vió a sus hijos quebrarse por las drogas. La Rioja aún está a tiempo de salvar a miles de pibes. Solo hace falta la voluntad y el coraje.

Federico Domingo (autor del presente blog):
Gabriel: coincido con lo que expresás, es cierto lo de los traficantes y la necesidad de combatirlos.

Pero una cosa es la oferta (dealers) y otra la demanda.
Es esto último (la demanda) lo que creo intenta analizar Moffatt, como buen psicólogo social: ¿Qué es lo que lleva a los adolescentes y jóvenes a consumir drogas? Y allí menciona la im-posibilidad de construir en algunos jóvenes proyectos vitales que den un sentido a su vida: y esto tiene que ver con la desocupación, con la marginalidad, con la cuestión social, el vacío existencial, etc.
Una cosa no excluye la otra: analizar la demanda no implica negar y dejar de combatir la oferta.
Y contrariamente a lo que vos pensás, creo hay que seguir pensando, debatiendo, pero claro… no hay olvidarse de actuar: estas cuestiones tampoco son excluyentes.
De cualquier manera, yo no soy ni un estudioso ni un profesional, así que puede que haya dicho una tontería.

Como problema multicausal que es (el problema de las drogas) requiere intervenciones integrales, no aisladas, profundas, sistemáticas, articuladas, constantes…
El combatir a los narcotraficantes es un trabajo o accionar muy importante, quizás el más importante, pero seguramente no el único necesario.
Ante problemas complejos, se requiere aplicar estrategias concretas que contemplen y ataquen justamente esa complejidad. Negar la complejidad es alejarse de la posibilidad de comenzar de a poco a modificar esta realidad adversa y dolorosa, que todos en mayor o menor medida padecemos.

Gabriel Henre:
Federico, sabés que pasa. Hay dos líneas políticas sobre el tema que me parecen improcedentes y temerarias. Una hace hincapié en la minimización del riesgo y aboga por la legalización del consumo. Lo que pone al dealer (la real fuente de ingresos del Narcotráfico) muy lejos de la ley. Esta línea pretende excluir al Estado del problema. Por otro lado, hay un discurso político que hace hincapié en “el problema de la droga”, se avoca a la prevención y dice fomentar el tratamiento del adicto. y como vos bien decís, silencia las raíces sociales del tema e ignora por completo la lucha directa contra el Narcotráfico. Incluso propende a la creación de situaciones legales que benefician a los vendedores de drogas. Ambas son muy peligrosas, desde mi punto de vista.

Las obras sociales quieren dejar de pagar los tratamientos para los pibes de clase media y alta. Y la situación que muestra la nota de 24CON, se repite en gran parte del país. Los pibes de menores recursos quedan condenados al abandono y sin posibilidad de tratamiento.

Una, porque el SEDRONAR cada vez tienen menos presupuesto para otorgar becas, y dos, porque no hay tratamientos gratuitos gestionados desde el Estado. Entonces, tenemos que el Estado, el responsable de velar, porque no haya drogas en las calles. hace como que hace, pero en realidad no hace nada. Y todo el discurso que se realiza se vuelve autojustificante de ese “no hacer”. El abordaje de una política sistemática tiene que contemplar sí o sí las cuatro patas del problema: la prevención, el tratamiento, la reinserción, y la guerra contra el Narcotráfico. Pero las líneas políticas de las que hablamos siempre excluyen el último punto. Incluso muchos profesionales lo excluyen. Detrás está la visión de que ya nada se puede hacer. Este punto de vista convirtió al narcotráfico en el segundo negocio más rentable del planeta.

Entre tanto ruido los pibes mueren. Pero no cuentan en las estadísticas. ¿Quién es el responsable de estas muertes? Yo te puedo contabilizar 17 amigos de la infancia muertos por su adicción. En accidentes, sobredosis, en robos, HIV, Hepatitis C, motínes carcelarios, peleas callejeras, infecciones y suicidios. Gran parte de ellos pasaron de dos a seis años de cárcel. Eran buenos pibes. Los sobrevivientes somos pocos. ¿Quién paga por este genocidio?

Federico Domingo:
Respuesta a Gabriel: ignoro cuál será la opinión de Miguel al respecto, quien fue el que abrió el tema, pero ahora que fundamentás y argumentás mejor tu posición o visión, creo que estoy de acuerdo con lo que afirmás. Ocurre que a veces en Facebook tenemos que insertar “comentarios” en espacios pequeños (ajustarnos a la cantidad de caracteres) y ello hace que busquemos decir mucho en poco espacio, lo cual puede generar dificultades en la interpretación de quien recibe el mensaje. Evidentemente conocés mejor que yo el tema y me pareció interesante la síntesis que realizaste. Por lo que leí, creo que coincidís en algunas cuestiones que mencioné: por ej. la necesidad de un abordaje sistemático.
Pero agregaste algo importante: ¿Qué rol está cumpliendo el Estado? ¿Cuál es su responsabilidad? ¿Cómo está actuando ahora y cómo lo debería estar haciendo? La respuesta a estas preguntas, nos permite desnudar muchas falencias y debilidades, a veces intencionales o buscadas y otras veces tal vez no.

Valoro el intercambio y mini debate generado. Creo que se vería enriquecido con la mirada de Miguel, que se ve hoy todavía no entró a Facebook. Espero que cuando ingrese participe brindándonos su punto de vista.

Miguel Galeano:
Gabriel, de verdad que es una forma clara y ordenada la que presentas sobre como tratar esta problemática, comparto casi en la totalidad el análisis que expones,yo estoy convencido que uno de los caminos para que el estado inicie un proceso serio ,luego del orden que debe darle a la prevencion y a la lucha contra el narcotráfico, es la generación de empleo, la ocupación, por medio del empleo es un elemento vital y un ordenador social, a mi me toco como experiencia personal,hacer la diplomatura en niñez adolescencia y familia y presente como trabajo final el tema “Consumo de drogas y narcotrafico en la ciudad Capital de la RIOJA”, los datos son alarmantes Gabriel, el circuito de los Narcos, dealer, mulitas y consumidores lo conoce hasta un niño de 12 años, el tema es que el Estado gasta menos en un pibe que esta hecho mierda por el consumo y su familia, que generando empleo o posibilidades de desarrollo en la sociedad.

Falta decisión Política y que las Iglesias,todas se involucren y salgan de la cómplice posición de lamer calcetines a los gobiernos de turno.

Federico Domingo:
Justo cuando terminé de ingresar mi comentario, Miguel ingresó el suyo… que bueno esto de Internet, todo es en tiempo real… jaja.

Gabriel Genri:
Ja,ja,ja. Yo creo que todo debate es enriquecedor. Y me siento muy esperanzado. Porque ya somos tres debatiendo el tema. Digamos que desde que Miguel lanzó el tema hemos crecido un 300 por ciento. y eso suena a mucho. ¿No?


peagamento

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