Sinergia Creativa

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Para forjar sociedades sustentables

Publicado por federicodomingo en Diciembre 7, 2008

Todavía a algunos nos parece que todo lo que ocurre en el mundo, apunta a la sinrazón, a la carrera por ser más infelices, solitarios y menos sustentables. Nuestro maldesarrollo se convierte en una fábrica eficiente de tumbas para yacer, fracasados y desprovistos de toda esperanza. Pero al mismo tiempo que se multiplican los signos del deterioro social y ambiental, que la homogeneización comandada por el mercado mundial y la amenaza sobre la diversidad, la creación y la legitimidad del otro se multiplican, se pueden ver por doquier procesos contrahegemónicos, intentos de reinventar nuestras sociedades para que la vida continúe con nosotros, a cuestas.

El fracaso en el desarrollo también tiene que ver con nuestras emociones, con la forma en que nos paramos frente al mundo y establecemos relaciones con otros. Nuestra crisis también tiene que ver con los modos en que usamos el poco o mucho poder que nos haya tocado, para convivir o aniquilar al prójimo. La forma en que nos relacionamos con nosotros mismos y con nuestro entorno, da forma al mundo que vivimos, de ahí que los discursos sean impotentes máscaras para expiar nuestros equívocos. Por eso, la racionalidad a secas, el conocimiento puro (quién sabe de qué impurezas) no nos permite sino construir más palabras tan sofisticadas como inútiles. Recobrar nuestra complejidad de razón y emociones, nuestra raíz primigenia de solidaridad y reconocimiento del otro, que nos fundó como linaje, son las únicas maneras de ejercer la esperanza, de recuperar nuestra humanidad, y con ella, hacer posible otro mundo, otra civilización, otro conjunto coexistente de sociedades diversas, ricas, sustentables.

Fragmento de la introducción al artículo “Para forjar sociedades sustentables” de Rayén Quiroga Martínez, que se puede encontrar en:

http://74.125.45.132/search?q=cache:UPmJ1FqouqUJ:www.ubolivariana.cl/fileadmin/template/main/imagenes/publicaciones/art_culos_publicados/ray.doc+%22La+sustentabilidad+del+desarrollo%22&hl=es&ct=clnk&cd=3&gl=ar&client=firefox-a

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Indéxeme la sesión

Publicado por federicodomingo en Noviembre 1, 2008

Por César Hazaki * publicado en Página 12 el 16-10-08

Otra crisis económica. La percibí cuando un paciente me dijo que salió a tiempo de los bonos basura y se pasó al dólar. Mientras se acomodaba en el diván, se atrevió a mirarme fijo y afirmó:

–Usted seguro que la vio venir y está cómodo en el dólar desde hace más de una semana.

Puesto a idealizar, siguió:

–Tal vez para usted no es imperioso vivir en la cornisa de la calesita financiera y eso lo hace ser más conservador con su portfolio. Igualmente escuche mis sabios consejos. ¡Tiene que hacerse de una reserva para cuando se jubile! Pero, mi apreciado analista, vamos a tener que cambiar este horario del mediodía. Se viene una temporada alta en la city, se acabaron esas sesiones de bajón porque no pasaba nada.

Iba a articular unas palabras acerca de la rivalidad edípica, pero el hombre arremetió con tanto ímpetu que no pude.

–Mi mujer ya había reservado en Las Leñas con los nietos y la paré en seco: Negra, nada de vacaciones, al frente de batalla me tengo ir. ¡Se trata del verde y sus vaivenes!

Lo dice mientras se acaricia sin cesar el abdomen. Me pregunto si registrará que se hace sana-sana en la cicatriz de la úlcera perforada que la crisis hiperinflacionaria de los noventa le produjo. Me saca de mis cavilaciones su relato acelerado:

–Los próximos seis meses vamos a bailar de lo lindo. Ayer no sabe la cantidad de caras nuevas o viejas, según se mire, que desfilaron por la Bolsa de Comercio. La rueda estaba al rojo vivo. Le voy a dar un dato de esos que a usted le gustan: estaba gozoso. Hacía mucho tiempo que no sentía que me los había cogido tan, pero tan bien. Es que en veinte días me pasé de los bonos de la deuda externa a dos empresas que agarré bien abajo, un segundo antes de la suba y el viernes realicé todo y me zambullí en el querido y entrañable verde. ¡Ahhh, olímpico!, se lo aseguro. Un día me anticipé, se da cuenta, les saqué una vuelta a los capos. La sensación de habérmelos masticado es maravillosa. Si el paraguas financiero se cae van a volver las frases argentinas: “El que apuesta al dólar pierde”, “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”, alguna variación de “Un peso, un dólar”. Este país es tan, tan pero tan… –se detiene como deleitándose en encontrar la palabra precisa– nuestro. El riesgo país para mí es olor a victoria. Estaba podrido de vender boletos de avión que no salen nunca y de las quejas de los pasajeros. Se acabó la lucha por centavitos de dólar. Basta de vender un tour a Transilvania para visitar el castillo de Drácula, de alquilar camellos en Marruecos para viejos putos que andan a la caza de jóvenes beduinos. En este tute vamos a más.

–La macana –continuó sacándome de mis pensamientos– es que volverán los diarios a fijarse en nosotros… daños colaterales de este negocio. Hoy saqué cinco tipos de la oficina para que hagan de arbolitos. Si compramos muchos dólares con una diferencia de un diego, en el día hacemos una acumulación de un ocho por ciento en moneda dura. Una montaña de verdes que van bien fajaditos a la cuenta en las Caimán de papito. Mire lo entusiasmado que estoy: no voy al country. Sábado de selección de personal, necesito quince arbolitos más en cuatro días. Va a darse una puja territorial con los otros cambistas por las buenas esquinas como Corrientes y Florida o Lavalle y Carlos Pellegrini. Yo ya tengo todo arreglado con el comisario. Alguno saldrá culo para arriba y punto. Lo más divertido de este asunto es que ahora los que me compren a mi serán, como siempre, los giles que llegan tarde al festín. No hay que ir al verde cuando ya subió, es el abc. Se fue para arriba: esperar, tan simple y difícil como siempre. Acuérdese y no se maree si todo se va a la mierda. Mente abierta y culo bien cerrado.

Iba a recordarle los avatares de su último by-pass, pero no me dio tiempo.

–Hasta la Negra está contenta, porque le di para que tenga. Sexo y negocios. El país entra en el orden que es su fundamento. La piedra basal no es la Constitución.

Como hizo un descanso para sonarse la nariz, quedé en suspenso para conocer esa acta fundacional. Guardó meticulosamente el pañuelo y continuó:

–Las leyes de Murphy. Vuelven a cobrar vigencia. El chiquitaje se las toma en joda y por eso llega siempre tarde y con miedo. Y paga bien, de contado y en negro. Lo que se dice una joya de la abuela nuestra clase media. Siempre hay un grupo que se reacomoda y con eso alcanza y sobra para empezar. Y no le digo el picnic que se organiza con los que se caen. Los barcos y los departamentos de los nenes de mamá que no laburan y que se venden por dos mangos. Yo siempre entendí el verdadero sentido de la frase: “Estamos condenados al éxito”. Empecemos a indexar las sesiones y a partir del lunes le pago por día que vengo y no a mes vencido.

* Psicoanalista, del libro: El Psicoanalista Perdido. Editorial Topía

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Multicines: nuevos no-lugares (globalización)

Publicado por federicodomingo en Octubre 9, 2008

Desde hace ocho años, cuando apareció el primer Village en el shopping de Mendoza, la exhibición cambió no sólo de manos, sino también de nacionalidades: “El multicine fue una actividad nueva, la multipantalla no existía, pero generó una reapertura de salas en todo el país”, cuenta Leonardo Racauchi, de la CAEM, conformada por los complejos Village, cuyos capitales provienen de Australia; Hoyts, mitad australianos y otra mitad de Estados Unidos, y Cinemark y Showcase, ambos de Estados Unidos.
En marzo de 1997, en pleno auge neoliberal (que incluía alfombras brillantes y pochocleras), llegó el Cinemark a Puerto Madero, Showcase de Haedo y el Hoyts de zona oeste, convirtiendo los cines en uno de los más poderosos no-lugares del planeta. Así como los aeropuertos, los shoppings o los locales de comida rápida, los cines perdían personalidad: era igual ir al cine en Haedo, en Abasto, Nueva York o París. Hasta se podían ver las mismas películas. En la época de oro del cine argentino, la Argentina llegó a tener cerca de 3000 salas en todo el país. En 1951 se estrenaron 59 films, un record que sólo podría equipararse este año, si se realizan todos los estrenos posibles (hay en las gateras cerca de 100). Curiosamente: más films argentinos se estrenan, menos lugar queda para el cine nacional.
Existen dos tendencias extrañas en el crecimiento, de caída y auge de las salas argentinas: mientras aumentaba la cantidad de salas en los últimos seis años, bajó la cantidad de espectadores promedio por sala.

Artículo completo en:
http://www.cultura.gov.ar/sinca/sic/hemeroteca/nota/nota.php?id=117

(“El cine argentino pierde pantallas. Un repaso por el mapa de la exhibición en el país habla de lo desprotegido que se encuentra el cine local en las multisalas. Los multicines se quedan con un 65 por ciento del público. Sus capitales provienen de Australia y los Estados Unidos”)
Página 12, Sección Espectaculos, 13 de Junio de 2004.

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Para entender el mercado financiero (humor)

Publicado por federicodomingo en Octubre 7, 2008

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Son para vender, no para comer

Publicado por federicodomingo en Octubre 7, 2008

Otra explicación-anécdota me llegó hace tiempo desde Israel, en la época de la fiebre por las “punto com”

Llega Moisés al almacén de Jacob.
–¿Tienes arenques Jacob?
–Tengo ésos a $10 la lata, y aquellos otros de oferta a $1.
Las latas de oferta están oxidadas e hinchadas. En las pocas que tienen etiquetas legibles puede leerse “Envasado Enero de 1937″
–Llevo una de las de oferta, acá tienes el peso –dice Moisés y sale del negocio.
En cuanto sale se encuentra con Aarón.
–Hola, Aarón ¿Quieres comprar una lata de arenques? Nada más que dos pesos.
–¿Dos pesos? ¡Por supuesto!
La lata cambia de manos. Rato después aparece David.
–David, tengo un buen negocio para ti: Una lata de arenques a $4.
Y la lata cambia de manos otra vez, y luego otra vez, y otra, y otra… Una hora después Abraham la vende a Samuel en $ 128.
Samuel no vende los arenques sino que va a su casa, toma un abrelatas y comienza a abrir la lata. De inmediato un líquido maloliente lo salpica y se desparrama por todas partes.
Furioso, Samuel busca a Abraham; en cuanto lo encuentra comienza a gritarle:
–¡Eres un mal amigo, un estafador, un asesino…!
–Cálmate Samuel ¿Por qué dices eso?
–¡Porque me vendiste arenques en mal estado! ¡Podría haber muerto si los comía!.
–Estás equivocado Samuel, yo no soy estafador ni mal amigo ni nada de eso que estás diciendo sino que tú eres un tonto que no advierte que esos arenques son para vender, no para comer.

Agradezco a I. G. Naro por la información.

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Después del abismo

Publicado por federicodomingo en Octubre 2, 2008

Por Eduardo Sartelli

Eduardo Sartelli

25-09-2008 / Exclusivo: el historiador argentino que anticipó la crisis financiera de EE.UU explica cómo sigue. Hace cuatro años presagió el ocaso del capitalismo especulativo y la caída del imperio norteamericano. Ahora, en medio del derrumbe, advierte que lo peor aún no pasó, y que a todos, argentinos incluidos, nos espera una década de turbulencia económica global.


No pueden creerlo. Lo tienen ante sus ojos y todavía no pueden asumirlo. Esta es la crisis más grande y más anunciada de la historia y, ahora que está aquí, no parece que entiendan la magnitud de lo que está sucediendo. Las alarmas sonaron muchas veces. Hasta los más encumbrados gurúes lo sabían. ¿O acaso no fue el mismo Greenspan, ayer “el mago”, hoy “el gran culpable”, el que dijo que los mercados eran víctimas de una “exuberancia irracional”? Si lo sabían, ¿por qué no hicieron algo para evitarlo? Ya no lo hicieron, así que la pregunta tiene un cierto valor arqueológico, en estos tiempos en que todo corre con la velocidad del rayo. Valdría más preguntarse otra cosa: ¿qué dicen que van a hacer? Más urgente es esta otra: ¿qué es lo que realmente van a hacer, lógicamente, sin decirnos nada?

It’s a rule

Hace cuatro años publiqué un libro, La cajita infeliz, en el que adelanto la crisis actual y explico la forma en que funciona la sociedad en que vivimos. Porque esta sociedad, como todas, tiene un comportamiento regular, sometido a leyes. Dominada por propietarios privados de los bienes con los que se produce y reproduce la vida, los capitalistas, este sistema coloca en su centro al mercado. Estos individuos no tienen ninguna otra garantía a su existencia que vencer en el mercado. En la sociedad feudal el que nace noble muere noble, no puede ser expropiado ni embargado, sus derechos son de por vida. El burgués no tiene esa ventaja: el que va al mercado y vende con ganancia, sigue. El que no, se funde y pasa a integrar el mundo de los desposeídos. El mercado es un dictador democrático: otorga premios y castigos, pero no hace distingos con nadie.
“It’s a rule”, dice mi profesora de inglés ante ciertas expresiones que “se dicen así y punto”. Son leyes. En una sociedad de propietarios privados cuya suerte se define en el mercado, la única conducta adecuada es la competencia. Los capitalistas no compiten porque posean algún espíritu particularmente deportivo sino porque no les queda otra. Las principales armas de la competencia son dos: los salarios y la tecnología. De allí que en todo lugar donde se desarrolle una relación capitalista, existe una guerra sorda, permanente, por las remuneraciones y que los empresarios pongan la misma pasión en la innovación tecnológica. La función de las “máquinas” en el proceso productivo es reducir la magnitud de fuerza de trabajo necesaria. Con menos cantidad de trabajo necesario para producir una mercancía, el capitalista innovador tendrá siempre los mejores precios. El mercado premia al más eficiente y castiga a los ineficientes.

Paradójicamente, aquí mismo donde se produce la “felicidad” capitalista, se encuentra la explicación de sus miserias. El capitalista que innovó, ganó mercado vendiendo más barato. Para ello debió atacar el corazón de la ganancia, a saber, el trabajo que explota en forma asalariada. La ganancia no es más que trabajo apropiado por el capitalista. Cuantos más obreros, más trabajo, más plusvalía (“ganancia”). Pero, si incorporo tecnología, tengo menos obreros. Vendo más, pero a una tasa de ganancia menor. La masa de ganancia compensará la caída de la tasa: el mercado que logré quitarles a mis competidores. Pero si estos últimos, gente taimada que no soporta el éxito ajeno, hacen lo que la lógica individual indica, me imitarán, innovarán, expulsarán trabajadores y conseguirán precios bajos a costa de derrumbar su tasa de ganancia. Cuando los competidores igualen las condiciones del resto, la tasa de ganancia caerá para todos y se abrirá la crisis. Porque, no me lo va a creer, los capitalistas sólo producen para la ganancia.

Todo el sistema entrará en crisis, haciendo evidente la contradicción entre la lógica de la acción individual y la lógica de la acción global. El proceso no puede evitarse, porque la única forma de hacerlo, la planificación general de la vida social, implica la expropiación de la propiedad privada. El mercado es un asignador muy ineficiente de recursos, porque lo hace ex post: después que se fue al mercado, se sabe quién ganó y quién deberá tirar todo lo que hizo. Por eso el capitalismo acompaña su tremenda eficiencia con un enorme despilfarro, que se hace evidente en cada crisis. La ley que describe este movimiento, la más importante de la economía política, es la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. A largo plazo, la tasa de ganancia del conjunto del sistema tiende a caer por la propia acción de los capitalistas en su competencia permanente. Por eso, el sistema atraviesa largos períodos de crecimiento acelerado, seguidos de largos períodos de estancamiento. Así funciona el capital. It’s a rule.

¿Qué nos está pasando?

El sistema capitalista ha pasado por grandes etapas de expansión, crisis y estancamiento: 1848 a 1870, pum para arriba; 1870-1890, gran depresión; 1890-1914, volvió Tinelli; 1914-1945, no hace falta que le explique; 1945-1974, Lucy en el cielo con diamantes. Desde aquella fecha hasta hoy, la economía mundial no ha logrado recuperar una expansión sólida, todo lo contrario. Como truenos que van anunciando que se viene una buena, 1974, 1982, 1989, 2001, han sido fechas clave de una tormenta que se amontona y amenaza. Este proceso se puede seguir fácilmente a través de los vaivenes de la tasa de ganancia, cálculo complejo pero realizado con mucha pericia por más de un economista marxista (Anwar Shaikh, Fred Moseley, Gerard Dumenil). Lo que estamos presenciando es el estallido final de ese verdadero huracán que se nos viene encima. Quienes no tenemos compromisos y no nos asusta la verdad, lo hemos señalado ya desde mitad de los ’90.

¿Por qué ha tardado tanto en explotar? Porque el Estado capitalista ha intervenido repetidas veces, a fin de evitar el descalabro, en particular, el Estado yanqui, dueño de la moneda mundial y, por lo tanto, de la mayor fábrica de papel de la historia. ¿Qué hicieron? Patear la pelota para adelante. Estimular, bajo diversos mecanismos, el crecimiento de la deuda, de los particulares, de las empresas, del Estado. Una deuda es siempre una promesa de creación de riqueza futura. Si dicha riqueza no se crea, no habrá con qué devolver nada. No hace falta más que seguir el déficit del Estado norteamericano y las deudas de los particulares, para darse cuenta de que el crecimiento mundial se ha sostenido, en los últimos treinta años, en promesas de riqueza no creada. ¿En qué se gastó esa gigantesca emisión de papel, entonces?

Cuando la tasa de ganancia de las empresas productivas es muy baja, ningún capitalista invertirá en la producción. Como de todas maneras tiene que obtener ganancias, buscará otras formas. Buena parte del capital será dirigido hacia las finanzas y la especulación bursátil. En algún momento parece como si las finanzas se independizaran y adquirieran la mágica propiedad de crear riqueza. Pero la riqueza se crea en la producción. Las finanzas simplemente reciclan la plusvalía sobrante, no producen riqueza nueva. Sin embargo, en forma cada vez más acelerada, la economía comienza a “apalancarse”, es decir, el papel empieza a comportarse como soporte suficiente de nuevo papel. El inflado de burbujas se pone de moda y durante un corto momento, todos parecen estar en el mejor de los mundos. Los gastos militares reaganianos crearon la primera burbuja, en los ’80. Se reventó un “jueves negro”, en 1989. La burbuja de Internet caracterizó a los ’90. Greenspan, siguiendo sus intereses de clase, la dejó hincharse. Cuando reventó, en 2001, el gobierno norteamericano se apresuró a inflar otra: la burbuja inmobiliaria. ¿Cómo responde este aprendiz de Harry Potter que difícilmente se gradúe algún día, Ben Bernanke? La deuda privada será “cavallizada”: la mayor socialización de miseria jamás vista.

Magia, fantasía, gordura e hinchazón

Es un dogma, en el sentido más religioso de la palabra, que el mercado encontrará solo el mejor camino de salida. De hecho, gente de tradición “austríaca”, es decir, ultraliberal, como Vito Tanzi, ha salido a criticar el rescate norteamericano y europeo, precisamente con la idea de que esto es “normal” y que dejando actuar al mercado todo se solucionará. “A largo plazo, todos estaremos muertos”, le contestó Keynes a esta gente hace setenta años. Y tenía razón. Lo que derrumbó al liberalismo fue el hecho evidente de que el mercado no se autoequilibraba y que la desocupación de masas continuaba su avance bastante tiempo después de 1930. Keynes, político más que economista, estaba preocupado por las consecuencias de la desocupación, dicho de otra manera, por la Revolución Rusa. Había que hacer algo rápido porque lo que caracteriza a una crisis es el derrumbe completo de todas las instituciones capitalistas: los bancos, el mercado, la moneda. Recuerde el lector el 2002 argentino y multiplíquelo por una escala mundial y tendrá una idea de lo que estamos hablando. Si las manos mágicas del mercado pueden corregir algo, no se nota, entre otras cosas porque el propio mercado sufre de arteriosclerosis múltiple.

Hasta ahora, ni el gobierno norteamericano, ni el japonés, ni el europeo han hecho algo distinto de crear moneda para llenar el mercado cada vez que se evapora el “crédito”. Dicho de otra manera, no han hecho otra cosa que darle a la “maquinita” para rescatar empresas fundidas. Muchos keynesianos están contentos con la crisis, pensando que la intervención rápida y a gran escala del Estado yanqui no sólo viene a darles la razón contra el neoliberalismo, sino que va a evitar la recesión. Sin embargo, la creencia keynesiana en las virtudes de la intervención estatal se asienta en un gigantesco error, además de en una reconstrucción de la historia que falsea la realidad.

Una de las más graciosas de las Aventuras del Barón de Münchausen es aquella en que cae en un pantano con caballo y todo. No tiene de dónde agarrarse, se hunde irremisiblemente. En un rapto de imaginación desesperada, se toma la coleta con su mano derecha y se da un tirón tan potente que alcanza para sacarlo de situación tan incómoda. Esa es la solución keynesiana. El Estado capitalista no es un ente autónomo, sus recursos brotan de la economía sobre la que se asienta. Si esa economía está en auge, el Estado recauda enorme cantidad de recursos. Pero si esa economía está entrando en una depresión, ¿cómo puede el Estado sacarla de allí, justo cuando él mismo comienza a tener graves apremios fiscales? El resultado de esta intervención no va a tener otra consecuencia que la que ya tiene: estancamiento con inflación o estanflación. Por otra parte, la fama keynesiana se asienta en la peregrina idea de que sus políticas sacaron al mundo de la crisis del ’30. El hecho histórico real es que el mundo sólo volvió a un crecimiento sostenido luego de la Segunda Guerra Mundial.

Otra fantasía es la ilusión en que China e India van a salvar al mundo. Pero ambos, como todo el sudeste asiático e incluso Japón, viven de venderle a EE.UU. En realidad, se han estado vendiendo a sí mismos: para que el dólar no cayera, estos países han estado comprando deuda norteamericana y son los mayores tenedores de divisas verdes. Dicho de otra manera: han sostenido sus exportaciones a EE.UU. con crédito. La recesión norteamericano-europeo-japonesa va a arrastrar a China e India. La Argentina, que vive de China, va a ser la primera golpeada, porque una recesión en estos países va a reducir la demanda de commodities. En el sumo, como en todo, no hay que confundir gordura con hinchazón.

Lo que vendrá

¿Cómo salió el mundo capitalista de la crisis del ’30? Como hizo siempre: menos obreros, más explotados; materias primas baratas; pocas empresas, más poderosas. Por estos mecanismos se relanza la tasa de ganancia y el sistema vuelve a crecer. No es para tranquilizarse. Porque aumentar la tasa de explotación lleva a una verdadera guerra de clases. ¿O conoce usted algún obrero que acepte alegremente desocupación, extensión e intensificación de la jornada laboral y salarios de hambre para rescatar las empresas de sus patrones? ¿Lo aceptaría usted? Materias primas baratas, petróleo por poner un ejemplo: ¿tengo que explicarle qué está haciendo EE.UU. en Afganistán e Irak y lo que pretende hacer con Irán y Venezuela? Menos empresas más poderosas: ¿los empresarios destinados a la expropiación, la aceptarán así nomás? No creo. Tal vez haya que sacudirlos un poco. Bombardearlos, por ejemplo.

La gigantesca crisis que comenzó en 1914 por lo menos llevó al capitalismo a presentarse en estado puro: la competencia es una guerra, lo sabe cualquiera que mira Fútbol de Primera. La competencia en estado puro es la guerra misma. De esa manera se desalojó el mercado: entre 1914 y 1945 se destruyó el corazón del capitalismo mundial: Inglaterra, Francia, Alemania, Japón, Italia. ¿Cómo se obligó a los obreros alemanes, japoneses, españoles, húngaros e italianos a aceptar lo inaceptable? Nazismo, fascismo. En otros países, bastó con la amenaza (Uriburu, por ejemplo) o con métodos sólo un poco más sutiles (EE.UU.). Más de cien millones de muertos le costó al mundo salir de esa crisis. Imagine lo que se viene.

¿Pero no vivimos ya Videla, Pinochet, Thatcher, Reagan, varias guerras, destrucción masiva de capitales en todos lados, caída de salarios, alargamiento de la jornada de trabajo, tequilas, arroces, sambas, tangos y hasta rock and roll? Sí. Ya le dije que los síntomas de la crisis estaban a la vista de todos los que quisieran verlos. Yo (y otros, no soy el único ni el primero) vengo diciéndolo desde 1997 por lo menos. Pero no alcanza. Por eso estamos aquí de nuevo.

Ojalá me equivoque. Ojalá sea yo un zurdito catastrofista que busca fama asustando gente. Pero los datos están allí, yo no los inventé. Y si el mundo se comporta como creo que lo hace, lo que viene es una recesión mundial profunda, una depresión de una década, por lo menos. La secuencia será la siguiente: la crisis financiera va a transformarse en crisis fiscal, la crisis fiscal llevará a descomunales ajustes de personal estatal en todo el mundo y a confiscaciones impositivas que profundizarán la crisis en la economía real. El resultado: quiebras de empresas productivas, desocupación de masas, brutales ataques contra la población trabajadora, una feroz ofensiva de los capitales más poderosos contra los más débiles, es decir, guerras a gran escala. ¿Pero eso no está pasando ya? Sí, ya se lo dije. ¿Hay otra solución? No, dentro de este sistema social, al menos.

La crisis es una oportunidad extremadamente pedagógica. Esta gente ha manejado el planeta durante los últimos trescientos años. Es lo que hay, no tienen más ideas (ni intereses) que estos. No hacen otra cosa porque no saben, porque no pueden y porque no quieren. Debemos actuar ahora, nosotros, antes de que ellos diseñen una salida a su medida, es decir, a nuestra costa. Más allá del abismo al cual este sistema nos arrastra hay otro mundo. Hay que atreverse a pensar distinto.

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Wall Street y los monos

Publicado por federicodomingo en Septiembre 28, 2008

Creo que con leer esto vamos a tener una idea de como es la cosa, simplemente hay que saber de que lado ubicarse y en que momento.

WALL STREET Y LOS MONOS

Una vez llegó al pueblo un señor, bien vestido, se instaló en el único hotel que había, y puso un aviso en la única página del periódico local, que está dispuesto a comprar cada mono que le traigan por $10.

Los campesinos, que sabían que el bosque estaba lleno de monos, salieron corriendo a cazar monos.

El hombre compró, como había prometido en el aviso, los cientos de monos que le trajeron a $10 cada uno sin chistar.

Pero, como ya quedaban muy pocos monos en el bosque, y era difícil cazarlos, los campesinos perdieron interés, entonces el hombre ofreció $20 por cada mono, y los campesinos corrieron otra vez al bosque.

Nuevamente, fueron mermando los monos, y el hombre elevó la oferta a $25, y los campesinos volvieron al bosque, cazando los pocos monos que quedaban, hasta que ya era casi imposible encontrar uno.

Llegado a este punto, el hombre ofreció $50 por cada mono, pero, como tenia negocios que atender en la ciudad, dejaría a cargo de su ayudante el negocio de la compra de monos.

Una vez que viajó el hombre a la ciudad, su ayudante se dirigió a los campesinos diciéndoles:

Fíjense en esta jaula llena de miles de monos que mi jefe compró para su colección.

Yo les ofrezco venderles a ustedes los monos por $35, y cuando el jefe regrese de la ciudad, se los venden por $50 cada uno.
Los campesinos juntaron todos sus ahorros y compraron los miles de monos que había en la gran jaula, y esperaron el regreso del ‘jefe’.

Desde ese día, no volvieron a ver ni al ayudante ni al jefe. Lo único que vieron fue la jaula llena de monos que compraron con sus ahorros  de toda la vida.

Ahora sí tienen ustedes una noción bien clara de  cómo funciona el Mercado de Valores y la Bolsa.

Je…Je…Je…

Enviado por Juan José del Campo

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Declaraciones de Chico Buarque – internacionalización de la Amazonia

Publicado por federicodomingo en Agosto 9, 2008

Me llegó un correo electrónico y decidí compartirlo con ustedes:

No todos los días un brasileño les da una buena y educadísima bofetada a los estadounidenses.

Durante un debate en una universidad de Estados Unidos, le preguntaron al ex gobernador del Distrito Federal y actual Ministro de Educación de Brasil, CRISTOVÃO ‘CHICO’ BUARQUE, qué pensaba sobre la internacionalización de la Amazonia?

Un estadounidense en las Naciones Unidas introdujo su pregunta, diciendo que esperaba la respuesta de un humanista y no de un brasileño.

Ésta fue la respuesta del Sr. Cristóvão Buarque:

‘Realmente, como brasileño, sólo hablaría en contra de la internacionalización de la Amazonia. Por más que nuestros gobiernos no cuiden debidamente ese patrimonio, él es nuestro.
Como humanista, sintiendo el riesgo de la degradación ambiental que sufre la Amazonia, puedo imaginar su internacionalización, como también de todo lo demás, que es de suma importancia para la humanidad.
Si la Amazonia, desde una ética humanista, debe ser internacionalizada, internacionalicemos también las reservas de petróleo del mundo entero.
El petróleo es tan importante para el bienestar de la humanidad como la Amazonia para nuestro futuro. A pesar de eso, los dueños de las reservas creen tener el derecho de aumentar o disminuir la extracción de petróleo y subir o no su precio.

De la misma forma, el capital financiero de los países ricos debería ser internacionalizado. Si la Amazonia es una reserva para todos los seres humanos, no se debería quemar solamente por la voluntad de un dueño o de un país. Quemar la Amazonia es tan grave como el desempleo provocado por las decisiones arbitrarias de los especuladores globales. No podemos permitir que las reservas financieras sirvan para quemar países enteros en la voluptuosidad de la especulación.
También, antes que la Amazonia, me gustaría ver la internacionalización de los grandes museos del mundo. El Louvre no debe pertenecer solo a Francia.
Cada museo del mundo es el guardián de las piezas más bellas producidas por el genio humano. No se puede dejar que ese patrimonio cultural, como es el patrimonio natural amazónico, sea manipulado y destruido por el sólo placer de un propietario o de un país.
No hace mucho tiempo, un millonario japonés decidió enterrar, junto con él, un cuadro de un gran maestro. Por el contrario, ese cuadro tendría que haber sido internacionalizado.
Durante este encuentro, las Naciones Unidas están realizando el Foro Del Milenio, pero algunos presidentes de países tuvieron dificultades para participar, debido a situaciones desagradables surgidas en la frontera de los EE.UU. Por eso, creo que Nueva York, como sede de las Naciones Unidas, debe ser internacionalizada.
Por lo menos Manhatan debería pertenecer a toda la humanidad.
De la misma forma que París, Venecia, Roma, Londres, Río de Janeiro, Brasilia… cada ciudad, con su belleza específica, su historia del mundo, debería pertenecer al mundo entero.
Si EEUU quiere internacionalizar la Amazonia, para no correr el riesgo de dejarla en manos de los brasileños, internacionalicemos todos los arsenales nucleares.
Basta pensar que ellos ya demostraron que son capaces de usar esas armas, provocando una destrucción miles de veces mayor que las lamentables quemas realizadas en los bosques de Brasil.
En sus discursos, los actuales candidatos a la presidencia de los Estados Unidos han defendido la idea de internacionalizar las reservas forestales del mundo a cambio de la deuda. Comencemos usando esa deuda para garantizar que cada niño del mundo tenga la posibilidad de comer y de ir a la escuela. Internacionalicemos a los niños, tratándolos a todos ellos sin importar el país donde nacieron, como patrimonio que merecen los cuidados del mundo entero. Mucho más de lo que se merece la Amazonia. Cuando los dirigentes traten a los niños pobres del mundo como Patrimonio de la Humanidad, no permitirán que trabajen cuando deberían estudiar; que mueran cuando deberían vivir.
Como humanista, acepto defender la internacionalización del mundo; pero, mientras el mundo me trate como brasileño, lucharé para que la Amazonia, sea nuestra.. ¡Solamente nuestra!’,

OBSERVACIÓN: Este artículo fue publicado en el NEW YORK TIMES, WASHINGTON POST, USA TODAY y en los mayores diarios de EUROPA y JAPÓN.

En BRASIL y el resto de Latinoamérica, este artículo no fue publicado.

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El Capital Humano y el Capital Social

Publicado por federicodomingo en Junio 7, 2008

Nota: Realizar click sobre la imagen para ampliarla

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El reparto de la riqueza

Publicado por federicodomingo en Mayo 16, 2008

Inodoro Pereyra reflexiona con su perro Mendieta:

“Creo que el problema no es el injusto reparto de la riqueza Mendieta.

Es el generoso reparto de la pobreza”

Roberto Fontanarrosa

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Botiquín de urgencia

Publicado por federicodomingo en Mayo 16, 2008

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La estrategia del Circo del Sol

Publicado por federicodomingo en Mayo 14, 2008

El negocio del circo se encontraba, y aún se encuentra, inmerso en una grave crisis. Las formas alternativas de ocio como el cine, los eventos deportivos, la TV, los videojuegos, etc. se convirtieron en una sombra alargada para el circo tradicional. En especial, la inmediatez del cine, su bajo precio y la magia que consiguen las enormes inversiones en la producción y la publicidad de las películas destinadas al público infantil, consiguieron que el circo quedara como una alternativa dirigida a una generación anterior de niños, que no tenían tantas posibilidades de ocio y espectáculo. Al igual que cierto tipo de juguetes quedaban caducos (peonza, chapas, etc.), el circo como fenómeno de masas tenía los días contados. En este sentido, la industria se enfrentaba a una disminución de audiencia que además iba acompañada de un incremento de costes.

En este entorno, ¿cómo puede explicarse el éxito cosechado por el Circo del Sol? La respuesta es clara: han reinventado el circo. En vez de competir dentro del sector del circo tradicional, han creado un segmento de mercado nuevo donde no tenían competencia. El espectáculo del Circo del Sol se muestra como algo innovador, desconocido e inédito para el gran público. ¿Es teatro, es un musical, es un circo? A partir de elementos de espectáculos existentes crean un nuevo producto, un show que el espectador no había visto antes.

Marcan la dirección. Al ser los únicos de su sector, ellos marcan las pautas y hacia dónde van a ir evolucionando. Al estar continuamente cambiando y desarrollando nuevos espectáculos dificultan que otra empresa les copie. Copiar un espectáculo en si, puede no ser difícil, pero copiar la cultura de una organización si lo es.

El Sonido: se cambiaron los tamborzazos que mostraban los momentos álgidos de la actuación, y se introdujo una música que va en armonía con el espectáculo y con el juego de luces. Además, se incluyen canciones enfocadas a transmitir sentimientos, y no en transmitir mensajes con sus letras, motivo por el cual las canciones tienen letras armoniosas que no están en ningún idioma, que además les permitirá exportarlas sin necesidad de traducciones. Aunque es posible que actualmente cambien esta estrategia en el nuevo espectáculo Love, en el que introducen canciones de los Beattles.

Fuente: Trabajo correspondiente a cátedra Dirección Estratégica II – EXMBA2006 F1 Grupo A http://www.luisarimany.com/Circodelsol.htm

(En la dirección web anterior podrás encontrar entre otros contenidos: su historia, la competencia dentro de un sector, concepción de la estrategia, implementación de la estrategia (el show), cambio de público, reducción de costes, creación de valor al cliente: un nuevo show, y muchos desarrollos más).

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¿Qué es la economía?

Publicado por federicodomingo en Abril 26, 2008

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Marx – La infraestructura

Publicado por federicodomingo en Abril 25, 2008

Autora: Concepción Pérez García

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