“Yo era muy bailarín. Lo fui hasta que llegó el twist, hacia 1956,
y la gente dejó de bailar abrazada, que era lo que a mí me importaba del baile.
En mis tiempos, para abrazar a una muchacha sólo había dos posibilidades: el baile o casarse.
Además, en el baile uno podía abrazar a muchas chicas en una sola noche. La promiscuidad consentida”.
Fragmento de Entrevista a Mario Paoletti: “Tango, exilio y perfume de mujer”
Leída en: http://www.zonamoebius.com/Iepoca_2003-2007/2006/intersticios/mml_0706_paoletti.htm

